PARTE I: Llegada"16 de julio, 19 h. Acabamos de llegar a Budapest. Marco y yo sentados en un sucio banco en el parque Városliget, junto al famoso balneario Széchenyi, el más grande de Budapest. Y no estamos precisamente paseando, sino que nos dedicamos a mirar a las chicas guapas que pasan por delante de nuestros ojos desconcertados. Cansados??? En realidad esperamos a que el azar decida donde dormimos esta noche ya que nuestros planes iniciales se tambalean. Y me explico. Supuestamente nos alojamos estos días en la casa de una chica que vive en Budapest (BP). Pero resulta que esta chica no se encuentra en la ciudad y le dio a un amigo suyo el encargo de que nos diera la llave de su casa cuando llegáramos a BP. Hasta aquí todo bien, pero cuando llamo a este chico, que por cierto se llama Vamper, me dice, mejor dicho descifro, pues su inglés es casi nulo, que hoy no tenemos "couch" porque él nos esperaba manana jueves, que tiene que hacer no sé qué. No podemos creerlo al principio, pensamos que se ha explicado mal, sería lo lógico teniendo en cuenta que no sabe decir puerta en inglés. Así que yo le insisto, pongo voz un poco más seria y este hombre accede a mostrar cierta sensibilidad y bueno, me dice finalmente que lo vuelva a llamar a las 20 h (si a eso se le pudiera llamar hablar...).
Y este es el motivo por el que ahora nos encontramos en un lindo parque, los dos en silencio, mirándonos con cara de ?, salvo cuando pasa una hermosa magiar. A ver que nos depara el futuro..."
A las ocho y algo llega Vamper: "esta es la luz del patio"; corre como un gato; "espera que tengo que ordenar esto, aquí duermo yo". "Pero tú vives aquí?", le pregunto un tanto confuso; el responde "sólo a veces; aquí las llaves". Le digo "voy a la estación de tren a...". El tipo este pulula por la casa, imposible pillarlo, aún no me ha mirado a la cara, entra en el bano. Cesamos en nuestro intento de comunicarnos con él y nos dirigimos a la estación de tren a recoger mi maleta que dejé en la consigna.
Cogemos la línea 1 del metro, la amarilla. Flipamos con el metro, en cada parada emite un sonido como de un juego de Nintendo antiguo (uno al parar y otro distinto cuando se pone en marcha) y al cerrar las puertas suena otro un tanto desagradable. Y es que estamos en el metro más antiguo de Europa tras el de Londres. Las estaciones de esta línea están alicatadas con azulejos, los pilares son metálicos, es una pasada!
PARTE II: Visitas
El Danubio divide la ciudad en dos zonas: Buda, en la orilla oeste, la zona montanosa, y Pest, en la orilla este, mucho más plana. Buda se sitúa sobre una colina desde la que se domina toda la ciudad. Fue el primer núcleo y el que conserva los vestigios históricos y monumentales más antiguos. El corazón de Pest es Bélvaros, una zona desarrollada modernamente. Aquí se ubica el Parlamento.
Qué hemos visitado?
- Colina del Castillo. Aquí se encuentran: Palacio Real (a la entrada hay una escultura de bronce que representa a un pájaro mitológico Turul), donde se ubican varios museos; Iglesia de San Matías (el edifcio religioso más importante de Budapest); Bastión de los Pescadores, que es un conjunto de torres y pasadizos con una de las mejores panorámicas del Danubio y de Pest (7 torres blancas cónicas que representan las diferentes tribus magiares); barrio del Castillo, con casas antiguas muy bonitas, destacando las calles Fortuna utca (fue una de las vías principales de Buda) y Úri utca o calle de los senores (la vía más larga y antigua, bajo la cual se ha encontrado un camino del S. XIII).
- Monte Gellért. Se encuentra al sur de la colina del Castillo. Es una colina rocosa de 235 m de altura coronada por la fortaleza (Ciudadela) y el monumento de la Liberación. Desde aquí se obtienen las mejores vistas sobre la ciudad!! A este sitio nos acompano una simpatiquísima chica de Budapest, Szidi, la cual nos explicó toda la historia sobre la construcción de esta fortaleza. Por cierto, en la base del monte se encuentra el hotel y balneario Gellért, el más famoso de Hungría, con la archifamosa psicina cubirerta de columnas, escenario de más de un anuncio publicitario.
- Vaci utca. Avenida más conocida del centro de Pest y la principal arteria comercial.
- Mercado central. Edifico de ladrillo y acero con dos torretas cubiertas con tejas multicolores. Es el mercado de abastos cubierto más grande de Budapest.
- Parlamento. Símbolo de la independencia magiar. La fachada principal está orientada al Danubio. La cúpula es roja, a diferencia de la del castillo, que es verde.
- Basílica St. Stephen.
- Puentes sobre el Danubio: CAdenas, Elisabeth, Libertad.
- Isla Margarita. Un auténtico bosque en mitad del Danubio! Ideal para pasear, hacer deporte...
- Balnearios. Nosotros estuvimos en el más grande, Széchenyi. Pasamos tres horas sumergidos en aguas termales a diferentes temperaturas, contenidas en piscinas interiores. También nos banamos en las piscinas exteriores (la que veis en la foto de arriba), donde se proyectan multitud de chorros que salen del suelo. Hay una piscina muy chula, es circular y una corriente de agua te arrastra alrededor de su contorno. Y muy recomendable la sauna con vapores de eucalipto.
PARTE III: Szilvia, Jack, Julia y otros amigos
El encuentro con Szilvia y Jack fue como un soplo de aire fresco, pues Marco no paraba de quejarse de su garganta. Él se marchó a casa y yo quedé con una chica linda de Budapest, Szilvia, y un chico inglés que se alojaba en su casa. Compramos unas cervezas y fuimos a un parque donde la gente se echaba agua con cubos y bolsas que llenaban de un estanque. Pasamos una tarde agradable intercambiando nuestras experiencias sobre viajes. Jack, un chico muy peculiar que ya había recorrido más de medio mundo con sólo 25 anos, me estuvo narrando, entre otros, su viaje por el sudeste asiático: 4 meses por Vietnam, Camboya, Laos y Tailandia. Mientras tanto, nos llegaba agua de la batalla campal que se libraba por todo el parque. No importaba mucho, hacía buen tiempo.
Más tarde quedé con otra chica de Budapest, Julia, muy simpática, que habla un espanol bastante fluido. Habia estudiado espanol en Cádiz, durante un mes, y luego estudió un ano en Alicante. Aproveché que ella se encontraba con dos chicas coreanas que surfeaban en su casa, muy cerca de donde nosotros estábamos, y se unieron a nuestro grupo. Estuvimos un rato charlando e hicimos planes para la noche: nos veríamos sobre las 23 h en una disco con terraza en la última planta.
Szilvia y Jack me acompanaron a mi casa para que me cambiara mientras le hacían companía al convaleciente Marco. Acto seguido Szilvia nos llevó a un restaurante húngaro, donde saboreé una rica sopa de pescado, que me sentó estupendamente pues era la primera vez que comía caliente en todos estos días. Marco se unió a nosotros tras comprar medicinas en alguna farmacia. La velada fue muy amena; risas, bromas e historias de trotamundos.
Tras la cena Marco regresó a casa y el resto nos diriginmos a la disco, la cual se encontraba en un sitio bastante escondido (para entrar había que cruzar un callejón bastante oscuro donde había un segurata con cara de mafioso, y posteriormente subir al ático del edificio en un ascensor un tanto peculiar). Allí nos juntamos con Julia y sus simpatiquísimas amigas.. y conocimos la auténtica fiesta húngara!